Los libros se vuelven más saboreables con forme
nuestras manos y ojos recorren su contenido. Las publicaciones constituyen una
serie de elementos que son adheridos, con razón y motivo, a los lineamientos
requeridos por parte de la industria editorial para la conformación de un
producto con la más alta calidad.
La premisa es compartida por Roberto Zavala Ruiz
(2003), quien en su obra El libro y sus orillas, detalla y señala las partes
que componen una publicación editorial. Para el autor, las partes de un libro
varían de acuerdo a las casas editoriales que están detrás de cada proyecto. La
escasez de recursos puede modificar su conformación.
Generalmente, la portada
se convierte en el principal atractivo visual para el público. Recordemos que
dentro de ella se encuentra el nombre del autor, título y subtítulo, volumen y
editorial. La imagen, el color y el diseño gráfico de la presentación serán de
suma importancia para la venta e identificación de la obra.
La segunda
de forros, o retiración de portada, por lo general va en blanco. Lo que
siguen son las páginas falsas, que de igual forma cumplen con la tarea de dejar
espacios para el lector. El nombre del libro, además de la portada, lo
encontraremos en la falsa portada,
anteportada o portadilla, que comúnmente se ubica en la página 3 y presenta el
nombre del libro y la serie.
La contraportada,
ubicada en la página 4, puede llevar el nombre del traductor o, sino lo
requiere, se queda en blanco. En la página 5 encontraremos el nombre del autor,
título de la obra, nombre y logotipo editorial, lugar de edición, año,
traductor, etc. Todos los datos de quienes colaboraron para que la publicación
viera luz en el mercado.
En la página
legal irán los datos que por ley de llevar, es decir, derechos de
autor, fecha, ISBN, “Impreso en México”, etc. Todo lo que está estipulado
dentro del marco legal de las publicaciones. La dedicatoria o epígrafe llegará en la página 6, ya sea con
textos complementarios como introducción, prólogo, etc.
El índice
general, en nuestro país, se acostumbra a ponerlo hasta el final del
libro, aunque siempre es recomendable insertarlo al principio. El texto es el cuerpo del libro y
debe comenzar en página impar, sugeriblemente con ilustraciones. Los anexos por lo general se componen
de notas, bibliografía, glosario, número de ejemplares, etc.
La tercera
de forros va limpia. La cuarta
de forros constituye la presentación, currículum del autor, etc. Incluso
se utilizan las solapas. Todo ello debe ir sustentado en ciertos lineamientos
tipográficos que mantienen el orden de contenidos, enumeración de apartados, y
hojas exteriores e interiores del libro.
Al elegir el papel en el que será impreso un texto,
señala el autor, deberá tomarse en cuenta el grosor, la opacidad, el tamaño, la
textura, el peso, la calidad, el color y la porosidad. En la impresión debe
tomarse en cuenta la ventaja de usar papeles blandos.
El texto de un libro debe ocupar entre el 70% y 85%
del ancho de la página. Los márgenes que la conforman son: superior, inferior,
exterior e interior. El espaciado por lo general es regular. Los párrafos son
tres, según Zavala: normal u ordinario –con una sangría al inicio-, francés –se
sangran todas las líneas menos la primera-, y moderno o americano –sin sangría-.
Un texto se enriquece con ilustraciones, gráficas,
cuadros o elementos que logren darle sentido a un todo. Los libros se vuelven más
atractivos con contenidos interesantes, no con unos ya reciclados.
BIBLIOGRAFÍA:
Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El
libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 5