Bajo la lógica publicitaria de las cuatro “P” –Producto, Plaza, Precio y Promoción- el libro
viene a significar el principal factor a promocionar dentro del ámbito
comercial literario. La promoción y creación de ciertas necesidades para
conseguir tal o cual libro, hacen que las empresas editoriales desarrollen técnicas
adecuadas y eficaces con tal de lograr su cometido.
Ofertas, ingenio, creatividad, recursos; la promoción emplea todas las técnicas posibles para
vender un producto y, en consecuencia, generar ganancias. Para la venta de
libros se utilizan promociones establecidas por el editor, según convenga a
cada empresa editorial.
Un libro (producto), responde a necesidades diferentes y, por ello, la estrategia a seguir tendrá
como fin una serie de pasos que conduzcan a la venta del catálogo editorial, de
tal forma, en este proceso publicitario lo único que garantiza el éxito es la
adecuación correcta de todas las etapas de venta.
Entre las diferentes prácticas promocionales, encontramos las siguientes:
Forro o camisa: Representa el gancho visual; el cliente es atraído por saber más acerca
del libro, gracias a las opiniones de los críticos o incluso las referencias
del mismo autor. Esta es la información que aparece en el forro y que ayuda a
su venta.
Ejemplares para reseña: Son ejemplares enviados y distribuidos a revistas y periódicos para que
hagan reseñas del mismo. Los destinatarios son seleccionados con un determinado
tiempo de anticipación, teniendo en cuenta el tiempo que se invertirá en
tiempo.
Copias para presentación: Es gratis, y se da por parte de personas cuyas opiniones pesan en el público:
líderes de opinión o personajes socialmente creíbles.
Anuncios del editor: Avisos sobre la aparición de un libro en determinadas fechas, su precio
y su descuento correspondiente.
Espacios publicitarios: Contrato de espacios en los periódicos o en las revistas para la
publicación de un libro.
Anuncios por correo: Utilizados principalmente en países con vías de desarrollo, debido a que
en muchos de estos lugares las personas tiene un contacto diario y constante
con los medios electrónicos.
Carteles: Reproducen
la portada del libro en grande y son enviados a tiendas y ferias de libros.
Exposiciones: Las grandes exposiciones como las ferias de libro son un buen recurso
para promocionar un libro; la presentación de éste en esos lugares genera ventajas
de venta.
Bibliografía:
Datus C. Smith: “9. Promoción:
hacer que la gente desee comprar el libro”, en: Guía para la publicación e
libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
Aceves Hurtado José Alberto
Dar a conocer una obra y seducir con ella al público para conducirlo al consumo de este, es todo un
reto. La promoción varía en cuanto a la metodología empleada. Cada libro es
distinto, no sólo en su contenido sino también en las técnicas para darlo a
conocer.
La venta involucra una
diversidad de factores entre los cuales, encontramos las ganancias, que
significan el sustento y materia prima para la producción de un manuscrito. Generarlas
supone una labor sofisticada en cuanto a la distribución del producto por los
distintos medios con los que se cuentan.
Como puntos importantes tenemos el crecimiento y desarrollo de la empresa editorial que, junto a la
existencia de una buena unión y desarrollo entre venta y distribución, son
factores generadores de ventas y constructores de ganancias, agotando todas las
posibilidades posibles.
Entre las formas de comercialización de una obra se pueden mencionar las siguientes:
a) Clientes individuales:
La editorial se encarga de vender directamente el libro al público.
b) Instituciones Bibliotecas,
escuelas, agencias de desarrollo etc. Fungen como los principales clientes. La
técnica en este tipo de venta puede variar entre países y con el paso del
tiempo y se pueden necesitar métodos diferentes para cada tipo de libro, por
ejemplo para libros de texto de primaria para libros de cuentos.
c) Vendedores al menudeo:
Los libros se distribuyen al interesado. La venta supone libro por libro y
principalmente se cuentan con varios títulos, no únicamente con los de una sola
editorial.
d) Mayoristas. Son los
intermediarios entre las editoriales y los vendedores al menudeo, que a su vez
lo hacen llegar al lector. Los mayoristas dedicados a vender a las bibliotecas
representan el principal canal entre los países en vías de desarrollo.
Aún cuando el ejercicio
de la promoción del libro parezca una cuestión sencilla, la editorial, como en
los procesos que hemos visto anteriormente, se enfrenta a un problema puntual:
la venta de los ejemplares exportados. Un dificultoso proceso en el que
influyen la lengua en que se escriben los libros y el país a donde serán
enviados, además de las políticas de venta de los países.
En gran medida las
empresas editoriales prefieren mantenerse alejadas de este tipo de dificultades
y realizan trabajos a través de terceros. La venta del libro es fundamental
pues es la manera en que éste llega al público, es decir, el objetivo principal
del autor.
Bibliografía:
Datus C. Smith: “8. La venta de libros”, en: Guía para la publicación de libros,
UdeG/ASEDIES-México, 1991
Aceves Hurtado José Alberto
Dentro del proceso de composición, impresión y encuadernación de los libros, deben
tomarse en cuenta algunos aspectos importantes y necesarios para la conformación
de ellos, pues existen diversas variantes que igualmente forman parte del
proceso editorial, pero que no resultan tan necesarias.
C. Smith, en su texto Producción de libro, impresión y encuadernación, expone que
si bien Gutenberg –reconocido como uno de los referentes en el tema de la
impresión e inventor de la imprenta- parte de la idea de la formalidad en la
construcción de los textos, también debe tomarse en cuenta que el descubrimiento
de los avances tecnológicos en la tipografía viene a representar un lugar
importante en la conjugación de los elementos.
El autor señala cinco de los tipos más importantes en la composición de un libro:
en primera instancia encontramos la composición manual, el monotipo, el
linotipo, la fotocomposición y, finalmente, el desktop Publishing. La composición,
al igual que ciertos elementos que conforman la realización de un libro, han
variado con el paso del tiempo y, gracias a la tecnología, se han desarrollado
nuevos procedimientos de construcción editorial.
Evidentemente, la composición manual significa ser la más económica pese a tener como
principales desventajas: la lentitud y baja calidad. Es una de las más
frecuentes técnicas utilizadas y, paulatinamente, se ha desarrollado una
composición más creativa en conjunto con la manual tradicional y la maquinaria
moderna.
El monotipo se identifica como un procedimiento mecánico de tipografía que utiliza
una pieza de metal para cada letra. Por su parte, el sistema desktop publishing combina una
microcomputadora para el procesamiento de palabras, “formateo” de páginas y una
impresora láser para componer páginas en papel listas para ser tomadas por la
cámara y transportadas a placas de impresión Offset.
La impresión puede ser directa, donde la tinta se adhiere directamente a la superficie
elevada de los tipos metálicos (letterpress). La impresión litográfica, en
contraste con la directa, se compone a base de tipos sueltos o placas con
superficies realzadas; la impresión se efectúa a través de una placa plana.
La encuadernación dobla, compagina, ordena, fija las hojas y refila las orillas
para, posteriormente, colocarles la cubierta protectora. En el caso particular
del acomodo de hojas, existen “dedos de hule” que funcionan para facilitar el
trabajo manual. El libro puede sujetarse con grapas o con hilos cocidos.
Finalmente, el autor señala que las cualidades, aptitudes y virtudes de un buen editor
radican en tomar en cuenta el tamaño, el material de uso, peso, opacidad,
grosor, superficie, color, sentido del grano, calidad para ser doblado y la
resistencia rasgaduras del libro.
Bibliografía
Datus C. Smith: “7. Producción del libro: impresión y encuadernación”, en: Guía para la publicación
de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991
Los libros se vuelven más saboreables con forme
nuestras manos y ojos recorren su contenido. Las publicaciones constituyen una
serie de elementos que son adheridos, con razón y motivo, a los lineamientos
requeridos por parte de la industria editorial para la conformación de un
producto con la más alta calidad.
La premisa es compartida por Roberto Zavala Ruiz
(2003), quien en su obra El libro y sus orillas, detalla y señala las partes
que componen una publicación editorial. Para el autor, las partes de un libro
varían de acuerdo a las casas editoriales que están detrás de cada proyecto. La
escasez de recursos puede modificar su conformación.
Generalmente, la portada
se convierte en el principal atractivo visual para el público. Recordemos que
dentro de ella se encuentra el nombre del autor, título y subtítulo, volumen y
editorial. La imagen, el color y el diseño gráfico de la presentación serán de
suma importancia para la venta e identificación de la obra.
La segunda
de forros, o retiración de portada, por lo general va en blanco. Lo que
siguen son las páginas falsas, que de igual forma cumplen con la tarea de dejar
espacios para el lector. El nombre del libro, además de la portada, lo
encontraremos en la falsa portada,
anteportada o portadilla, que comúnmente se ubica en la página 3 y presenta el
nombre del libro y la serie.
La contraportada,
ubicada en la página 4, puede llevar el nombre del traductor o, sino lo
requiere, se queda en blanco. En la página 5 encontraremos el nombre del autor,
título de la obra, nombre y logotipo editorial, lugar de edición, año,
traductor, etc. Todos los datos de quienes colaboraron para que la publicación
viera luz en el mercado.
En la página
legal irán los datos que por ley de llevar, es decir, derechos de
autor, fecha, ISBN, “Impreso en México”, etc. Todo lo que está estipulado
dentro del marco legal de las publicaciones. La dedicatoria o epígrafe llegará en la página 6, ya sea con
textos complementarios como introducción, prólogo, etc.
El índice
general, en nuestro país, se acostumbra a ponerlo hasta el final del
libro, aunque siempre es recomendable insertarlo al principio. El texto es el cuerpo del libro y
debe comenzar en página impar, sugeriblemente con ilustraciones. Los anexos por lo general se componen
de notas, bibliografía, glosario, número de ejemplares, etc.
La tercera
de forros va limpia. La cuarta
de forros constituye la presentación, currículum del autor, etc. Incluso
se utilizan las solapas. Todo ello debe ir sustentado en ciertos lineamientos
tipográficos que mantienen el orden de contenidos, enumeración de apartados, y
hojas exteriores e interiores del libro.
Al elegir el papel en el que será impreso un texto,
señala el autor, deberá tomarse en cuenta el grosor, la opacidad, el tamaño, la
textura, el peso, la calidad, el color y la porosidad. En la impresión debe
tomarse en cuenta la ventaja de usar papeles blandos.
El texto de un libro debe ocupar entre el 70% y 85%
del ancho de la página. Los márgenes que la conforman son: superior, inferior,
exterior e interior. El espaciado por lo general es regular. Los párrafos son
tres, según Zavala: normal u ordinario –con una sangría al inicio-, francés –se
sangran todas las líneas menos la primera-, y moderno o americano –sin sangría-.
Un texto se enriquece con ilustraciones, gráficas,
cuadros o elementos que logren darle sentido a un todo. Los libros se vuelven más
atractivos con contenidos interesantes, no con unos ya reciclados.
BIBLIOGRAFÍA:
Roberto Zavala Ruíz: “El libro por dentro y por fuera”, en: El
libro y sus orillas, UNAM, México, 2003, p. 21-33, 5
|
Nombre.
El
nombre de la publicación debe tener relación con el concepto de la publicación |
Cocktail
|
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Concepto
editorial de la publicación. ¿Qué
hace que nuestra publicación sea diferente? ¿Cuál
es el hueco en contenido o tratamiento de la información que pretende cubrir? |
Concepto:
Un
tratamiento ligero e innovador, fresco. La
publicación será de carácter misceláneo. |
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Funciones
y tareas a desempeñar. Todos
los miembros de los equipos colaborarán en el desarrollo de los contenidos, pero es importante acordar quién realiza la corrección de estilo, el diseño, discutir la pertinencia o no de un trabajo periodístico (comité editorial) |
Director:
Hernández Mora Citlali Subdirector:
Hernández Victoria Levy Diseño:
Hernández Mora Citlali Meza Hernández
Alfonso Corrector
de estilo: Portal Ríos Lorena Colaboradores:
Aceves Hurtado Alberto Guzmán López Oscar
Hernández Mora
Citlali Hernández Victoria Levy
Meza Hernández Alfonso
Pérez Pérez
Armando Portal Ríos
Lorena Saucedo Castro
Abigail |
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Definición
de secciones, definición de estilo editorial para los contenidos. Cuántas
secciones considera nuestra revista y cuáles son; qué estilo adoptará la revista: serio y profundo, ligero e innovador |
La
publicación se dividirá en cuatro secciones: -
Deportes -
Cultura -
Ciudad -
Espectáculos El
tratamiento de la información, como se ha mencionado antes, será fresco, además de innovador y dinámico. |
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Público
meta. Es
importante su definición, pues de ella depende la selección de los canales de distribución, anunciantes, estilo editorial de los contenidos, el diseño y las características técnicas de producción |
-
Adulto contemporáneo. -
Rango de edad: de 16 a 23 años. |
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Anunciantes.
Qué
publicidad se verá dentro de la revista, de acuerdo con el público meta y las diferentes secciones |
Los
principales anunciantes para la revista serán: - Gandhi
- Gatorade
- Starbucks
- Adidas
- Ticketmaster
- Cinépolis
- Ofunam
|
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Detalles.
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El
papel utilizado será couche medio. La
revista se imprimirá en tamaño carta. |
La realización física de un
libro debe moldearse de acuerdo al mercado y a lo que se quiere comunicar, así
lo señala Datus C. Smith en su libro El
diseño del libro. Este proceso se da, una vez concluido el examen riguroso al
que es sometido el manuscrito que llega a las diferentes casas editoriales.
Se trata de proyectar un
libro que resulte atractivo y logre transmitir las ideas del autor. La forma
artística debe corresponder al propósito o utilidad práctica del proyecto. Por
ende, el diseñador debe conocer el objetivo y tema del libro antes de definir
la forma que le dará en el diseño (coherencia).
Su papel dentro del marco
editorial es imprescindible debido a que, además de poner en práctica el
objetivo y tema del libro, debe realizar la tarea de crear un productor que
pueda cubrir todos los rubros necesarios, es decir, los detalles de la impresión,
el dibujo de las letras, el procedimiento de la edición, la creatividad del
diseño, para finalmente lograr transmitir de forma artística la esencia del
proyecto.
El editor equilibra el diseño con el atractivo artístico, el tema y la economía
del autor, la casa editorial y el lector. El contenido, la cantidad de letras,
cuartillas y párrafos darán los parámetros necesarios para calcular el tamaño
del libro. Smith propone calcular las letras contando los números de caracteres
por cuartilla.
Debe existir un equilibrio en el tamaño, el interlineado y la longitud de la letra,
para ello el diseñador deberá poner en práctica sus habilidades. Su trabajo
involucra la presentación, creatividad, planeación de cómo estará impreso y la
ubicación de libro en cuanto a colecciones. La portada y el forro serán igual
de importantes que todos los elementos antes referidos, debido a que deben entrelazarse
uno y otro para complementar el trabajo total del producto.
La presentación debe ser atractiva y, dentro de todas las posibilidades, de bajo
costo para el público para que ésta se pueda vender sin mayor problema. La
imaginación y el buen gusto podrán diferenciar un producto propio de los ya
existentes en el mercado, en cuanto a presentación, contenido y diseño.
Para el logro de los objetivos habrá que tomar en cuenta:
- Delimitación del tema (lo que se quiere comunicar)
- Planteamiento de objetivos del diseño a realizar.
- Conocer el contenido (en caso de publicaciones especializadas)
- Elementos más adecuados
Bibliografía.
Datus C. Smith: “6. Diseño del libro”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México, 1991.
Interesante parecía desde un inicio, y al final lo fue. El salón de clases quizá no fue el
mejor escenario para la talla de un editor como él; sin embargo, eso quedó en
el olvido. Justo a las 7:00 horas apareció, con una facha casual, sus
inseparables lentes y un suéter negro, por aquello del intenso frío.
Nosotros, como alumnos, tratamos de hacer que en la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales se sintiera como en casa. Al final sólo él sabe si lo logramos. Después
de que el profesor Juan Carlos Rangel se encargara de presentarlo, las palabras
de Camilo Ayala fueron creando una atmosfera en donde era imposible perder la
atención.
De entrada, el creador del Centro de Información Libros UNAM, actualmente
administrado por la Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, se
encargó de remontarnos a épocas pasadas para poder emitir, de manera más
profunda y justificada, un juicio que permitiera abrirnos más el panorama acerca
de la historia de la imprenta y producción de libros.
Durante los poco más de 90 minutos en los que tuvo la oportunidad de compartir sus
ideas y conocimientos, nos hizo darnos cuenta que la UNAM, por su gran producción
y creación de libros, puede compararse con la Industria Nacional en cuanto a la
cantidad de productos terminados.
La precisión, propia de un editor, escritor y corrector como él, justificó, por
mucho, las opiniones que le parecían apropiadas para los problemas actuales de
la lectura de libros. La consigna de que “Producimos
más de lo que leemos” parece describir, en pocas palabras, la realidad que
vivimos.
La discusión entre Camilo Ayala y los alumnos presentes arrojó datos interesantes,
por ejemplo, que la UNAM tiene en su historial más de 38 mil publicaciones, de
las cuales, existen 437 colecciones y 309 series universitarias. Se estima que
en México existen cerca de 15 millones de lectores potenciales.
Terminado el tiempo, no le restó más que despedirse. Seguramente no se imaginó que
recibiría, como muestra de nuestro agradecimiento, una ola de aplausos como
muestra de agradecimiento. Se le notó feliz, y a nosotros no nos quedó más que
despedirle como se merece: dejando la puerta abierta para que en algún momento,
uno de nosotros pueda colaborar con él en la producción de una obra literaria.
Corrector de estilo. Oficio, que a simple vista, no parecería representar mayor
complejidad. La gramática lo hace ver sencillo y práctico, aunque la realidad
sea otra. El papel que juega, dentro del proceso editorial, representa uno de
los más importantes. Su remuneración no es proporcional al intenso trabajo al
que se somete, sin embargo, la edición de textos se convierte en un arte que
perdura toda la vida.
La corrección de originales engloba un verdadero desafío. La extensión del
manuscrito que tenga que modificarse, además de todos los elementos en los que
se debe cumplir con la limpieza y depuración de erratas, hacen que el trabajo
de un corrector de estilo se convierta en una obsesionada búsqueda de la
perfección. Ningún error, ninguna falta de ortografía, ningún espacio en
blanco, nada.
Dominar las técnicas para el eficiente esclarecimiento de las faltas cometidas en el
texto, son la principal apertura a un trabajo limpio. La conformación de un
equipo que solidifique, construya y diseñe una presentación apropiada para el
libro, es imprescindible en todo proceso editorial. Ello complementa el trabajo
del corrector.
La aplicación de cada una de las reglas ortográficas y gramaticales, por parte del
autor, facilitan, en gran medida, las horas de trabajo del corrector de estilo,
sin embargo, esto no siempre sucede. En algunas ocasiones, los trabajos tienen
tantos errores y faltas de concordancia, que en vez de corregir y darle forma a
un estilo literario, la labor se hace mucho más extensa y termina por
corregirse todo el texto.
La responsabilidad que deberían tener los autores de leer sus trabajos antes de
entregarlos, se ha visto superada. En consecuencia, el objetivo de hacer
brillar un texto, de embellecerlo y engalanarlo, en algunas ocasiones, no se
cumple. La coherencia se pierde si los errores dominan un texto.
El conocimiento académico, adquirido a través de las instituciones educativas,
debe ser retroalimentado y nutrido constantemente para la práctica eficiente de
todos los conceptos y valores adoptados. Así, el corrector no sólo debe saber
las reglas ortográficas y gramaticales, sino además, el sentido que puede
llevar un texto.
Tal como lo afirma Camilo Ayala Ochoa, en su texto Correctores de estilo, debe respetarse el trabajo del autor.
El juicio a la pluma ajena puede resultar peligroso, aunque pueden existir sus
excepciones cuando no se respetan las reglas, ni la lógica.
Se habla de la UNAM como principal representante del sello editorial de la lengua
española. Sin duda alguna, representa una fuente de conocimiento progresiva.
Cada vez más sofisticada. Representa, en sí misma, la materia prima para el
desarrollo integral de un corrector de estilo.
Bibliografía:
Ayala Ochoa, Camilo, “Correctores de estilo”, en Quehacer editorial, núm. 8,
p.7-22.
Un palacio invadido de libros. Ideas, pensamientos,
reflexiones e historias escritas en todas partes del mundo, habitando en un
mismo sitio. Casas editoriales llenas de productos literarios, algunos más
viejos que otros, pero con el mismo valor de quien se tomó horas y minutos de
intensa escritura.
Llegar a la entrada del Palacio de Minería y no saber
hacia dónde dirigir los pasos, es un problema común en quienes forman parte de
la XXXII Feria Internacional del Libro. Casas editoriales repletas de novelas,
cuentos, fabulas y ensayos que esperan ser descubiertos por otras miradas. Un
buffete lingüístico que resulta imposible poder terminarlo.
Grupo Santillana, Océano, Porrúa, Trillas, Ediciones
Era, Esfinge, Paidós, Selector, Patria, Punto de Lectura, Larousse… Todo lo que
nuestros ojos pueden imaginar conocer. Las ya clásicas historias del Quijote,
los valores ideológicas de Maquiavelo, la estructura social de Platón y su República,
constituyen uno de los grandes tesoros en el mundo de las letras.
Los precios, en algunas editoriales, se incrementan
por motivos de la alta afluencia de gente que visita la Feria. En otras, sucede
lo contrario. Porrúa, por ejemplo, vendía a precios accesibles su exitosa y
demandada colección de Sepan Cuantos. La gran cantidad de gente que se
pronuncia en el Palacio de Minería llega con las manos vacías y se va con
cientos de letras abrazadas a su cuerpo.
Es inevitable abrir un libro, e instantáneamente, oler, tocar y sentir,
en las primeras líneas, su contenido. La sensación de querer devorar páginas y
páginas, y conocer nuevas formas de pensamiento y filosofía del mundo,
enriquecen el ejercicio de alimentar el lenguaje, la vida, y la educación a
través de la escritura.